LA CALLE DE ATRÁS
La ciudad, sea grande sea pueblo, sea caserío, es producida por su gente y por tanto refleja sus valores, cultura, identidad, memoria, economía y tendencias. En lo físico urbano se manifiesta la realidad y las circunstancias históricas y del momento de la sociedad que la creó y de la que la ha gestionado.
Por otra parte, cuando los arquitectos y los que construyen ciudad (entes públicos y promotores mercantiles, como también familiares y comunales), lo hacemos creando espacios nuevos o interviniendo a los existentes dándole la “espalda” al contexto inmediato de lo que diseñamos o construimos, como a la “calle de atrás”, es seguro que originemos “efectos colaterales”, áreas solitarias y aisladas, de pésima calidad urbana pero más grave, que incitan a usos o refugios para actos anómalos que atentan contra la ciudad entera y contra las propias edificaciones que en el diseño las vemos maravillosas en sí mismas sin ver sus impactos alrededor.
| Vista nocturna el 09 de mayo de 2026 |
La parroquia San Agustín en Caracas, que este año cumple 100 diciembres, ha evolucionado bajo nuestra típica, usual y lamentable visión limitada, espasmódica y desplanificada del desarrollo urbano. Tiene una hermosa tradición cultural y política que es la que hoy se viene sobreponiendo y rescatando con un esfuerzo fabuloso de sus gentes.
Este sector de la ciudad es el asiento de importantes hitos culturales y residenciales (varios museos nacionales, Parque Central), así como de una proliferación de actividades económicas muy diversas y cónsonas o no con la naturaleza y origen de San Agustín. Pero que surgen porque la realidad social y económica a veces, con demasiada intensidad y frecuencia, se impone a la cultural y patrimonial local.
En una callecita de San Agustín, la Este 8, conviven en un trecho de 100 metros hacia el oeste, el Nuevo Circo, los museos nacionales de Arquitectura y el Cruz Diez. Hacia el este de la misma calle se construyeron dos conjuntos de la Gran Misión Vivienda Venezuela y remata en Parque Central.
| El antiguo Nuevo Circo y sus adyacencias. |
Es una calle con un enorme potencial de transformarla en bulevar. La rodean dos museos, viviendas de baja y alta densidad (tres grandes desarrollos), el centro cultural (desaprovechado a mi juicio) del Nuevo Circo y edificaciones bajas con usos que podrían reorientarse para darle intensidad económica y peatonal, a un lugar que hoy es sólo de tránsito y en condiciones deplorables de descuido general y peligroso.
Sería una oportunidad para que en San Agustín, en su centenario, se genere una gran manzana cultural para beneficio de toda la ciudad y en particular para las comunidades de la Misión Vivienda de la Av. Bolívar y sus adyacencias.
| Sólo como referencia de microclima y actividades peatonales atractivas. |
Lo cual rescataría un lugar extraordinario, corregiría a medias haberle dado la espalda a esa calle, integrando a los museos y al Nuevo Circo hacia esa calle y creando una “centralidad” local de formación, descanso y recreación que articule a los museos con la gente que reside en el sitio y sea un impulso para ofertas de gastronomía popular, así como de producción y venta de artesanía y de materiales para las artes y sus cultores.
Son tiempos de transformaciones y de audaces iniciativas para crear lugares hacia una nueva ciudad alterna a la mercantilización inmobiliaria de Las Mercedes y Chacao, que se está devorando a la memoria e identidad del país. Es un tema cultural más allá de lo urbano y físico. Es una oportunidad ¿Quién la toma?
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