Petroglifos, la escritura que nos ve

 

Petroglifos, la escritura que nos ve


Se repite hasta la saciedad que nuestros pueblos originarios no tenían escritura. ¿Qué son los petroglifos? ¿Acaso estos no son su forma de escribir y describir su realidad? Me dirán que sus signos tienen nada que ver con los del invasor, es decir sus A, B, C, por tanto no se les debe considerar escritura… ah pero los de chinos y árabes sí lo son, ¿en qué quedamos?

 

Después del geoglifo de Nazca, en Perú, el más grande registrado en nuestramérica se encuentra en Venezuela, en los valles de Carabobo, conocido como: el geoglifo de Chirgua. Territorio de la familia Caribe. El estudio que de estos se ha realizado de manera sostenida los ubica como representaciones meramente artísticas, descontextializandolos del todo social en que fueron gestados.

 

Si bien al día de hoy no se tiene exactitud de quiénes fueron sus autores, hay hipótesis que apuntan a culturas anteriores a las que poblaron estas regiones: arawak y caribes, una de estas hipotesis  eblo Maya, que posteriormente ocupara centroamerica, tuvo su punto de partida en lo que hoy se conoce como Caracas, no es casual que uno de los primeros nombres conque los cronistas identificaran el mismo fuera Valle de Maya, y si a esto agregamos que no existe ningún otro lugar en el continente que se identifique con este nombre, ni aun en la misma Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras o México. En Venezuela podemos citar además del Valle, Puerto Maya en el estado Aragua ¿coincidencia?

 

Retomando lo dicho al principio de este escrito, considero pertinente abordar el estudio de los petroglifos como escritura, si bien no es descartable su estudio como representación artística, nos limita en la real y compleja visión del mundo de nuestros ancestros aborígenes. Entendida como escritura hallaremos nuevos códigos en su manera de relacionarse entre sí y con el cosmos, pues para acercarnos al mundo indígena hemos de hacerlo indefectiblemente desde una dimensión espiritual.

 

Continuar aplicando, exclusivamente, categorías conceptuales eurocéntricas nos conduce a un callejón sin salida. Urge conformar un andamiaje espistémico acorde a nuestras trazas históricas originarias. Requerimos de una robusta audacia cognitiva para escuchar el estruendoso silencio que escrito en la roca nos legaron los habitantes primarios del valle de Maya.

 

No teman decirlo: sí teníamos escritura propia; decíamos tigre y danta y hombre y sol y luna y río y por qué no naves voladoras desde donde nos visitaron seres de piel de luz y largas cabelleras color del sol… sus escrituras nos siguen viendo...

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